domingo, 29 de septiembre de 2013

Ermitas

Ermitas


Ermita de Alaejos

 Ermita de Mojados
 Ermita de Tudela de Duero
 Ermita de Urueña
Ermita de Villanubla
 Ermita de Arrabal de Portillo
 Ermita de Laguna de Duero
 Ermita de Medina de Rioseco
 Ermita de Medina del Campo
Ermita de Tudela de Duero





La exposición del brillante artista Daniel Carrascal, sobre las ermitas de Valladolid y su Provincia, ofrece una muestra excepcional de esos modestos y significativos templos, símbolos de la historia y del arte de nuestras tierras Castellanas. Estamos habando de ermitas, es decir, a tenor de la definición que aparece en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, de un “santuario o capilla, generalmente pequeño, situado por lo común en un despoblado y que no suele tener culto permanente”. El término ermita, a su vez, esta estrechamente ligado a la palabra ermitaño, voz que se refiere a la persona que vive en una ermita y cuida de ella. Tampoco es posible olvidar la palabra eremitorio, término que alude al paraje en el que hay una o más ermitas. Sin duda las ermitas se diferenciaban de las grandes iglesias, tanto por su menor tamaño como por su ubicación, habitualmente en las afueras de los núcleos de población. Recordemos a este respecto, lo que dijo en su día el insigne escritor Miguel de Cervantes al referirse a “la gente... [que] ...venía en procesión a una devota ermita”. En efecto, las fuentes históricas ponen de manifiesto el singular atractivo que tenían las ermitas de los tiempos medievales, a las que acudían, sin duda con un gran entusiasmo a la vez que muy devotamente, las gentes del pueblo. A ellas de iban a pedir al Señor que cesasen las calamidades por las que tan frecuentemente estaban pasando, ya fueran de orden natural o derivadas de la actuación belicosa de algunos poderosos señores, pero también a solicitarle posibles beneficios. Es indudable que en las tierras vallisoletanas tenemos maravillosas ermitas. ¿Cómo olvidar, por ejemplo, la maravillosa ermita que se encuentra en las afueras del histórico pueblo de Urueña? ¿O la preciosa ermita que se halla en las afueras de la villa de Tordesillas? Sin duda la exposición de que estamos hablando, al margen de la impresionante calidad que ofrece, servirá para retornar a nuestras lejana raíces históricas.